“La mata el gocho”
Hacia que había amanecido algo más de una hora.
El sol se había librado de la cincha que formaban los nublados negros y sus rayos incidían sobre los tejados, que, de ese modo, se liberaban de la helada y recuperaban su color habitual.
Las chimeneas echaban columnas de humo blanco. En la cocina una mujer anda toda apurada con las zapicas, la coladera, los calderos y demás cacharros … cuando de pronto se oye una voz:
-Paisana aquí traigo un cuchillo que no corta nada.
-Anda, ... (ver texto completo)
Hacia que había amanecido algo más de una hora.
El sol se había librado de la cincha que formaban los nublados negros y sus rayos incidían sobre los tejados, que, de ese modo, se liberaban de la helada y recuperaban su color habitual.
Las chimeneas echaban columnas de humo blanco. En la cocina una mujer anda toda apurada con las zapicas, la coladera, los calderos y demás cacharros … cuando de pronto se oye una voz:
-Paisana aquí traigo un cuchillo que no corta nada.
-Anda, ... (ver texto completo)