De repente, un perro ladró y una amable señora asomó por la puerta de su casa ¡No sabéis bien cuanto agradece el peregrino un poco de conversación, tanto como las gentes de estos solitarios pueblines!
Aproveché la charla para preguntarla por unos amigos míos. Yo le decía Julián y Yoli, pero no me daba razón, hasta que por fin cayó en la cuenta ¡Ah, Julianín y su mujer Yolanda, claro! Y los dos nos pusimos muy contentos. Se me olvidó deciros que “Julianín” mide casi medio metro más que yo, pero ... (ver texto completo)
Aproveché la charla para preguntarla por unos amigos míos. Yo le decía Julián y Yoli, pero no me daba razón, hasta que por fin cayó en la cuenta ¡Ah, Julianín y su mujer Yolanda, claro! Y los dos nos pusimos muy contentos. Se me olvidó deciros que “Julianín” mide casi medio metro más que yo, pero ... (ver texto completo)