LA LATA DE LECHE. Dos hermanitos muy pobres, de 5 y 10 años, recorrian de puerta en puerta las casas del pueblo pidiendo algo de comida con la que aplacar el hambre. En la mayoría de sitios ni les hacían caso o, directamente, los echaban a escobazos. Pero siempre hay gente de buen corazón: una señora muy amable les hizo esperar un rato y les trajo una lata pequeña de leche condensada.
Alegres como cascabeles, tardaron poco en sentarse en la acera para desayunar. Tras abrir la lata, el mas pequeño ... (ver texto completo)
Alegres como cascabeles, tardaron poco en sentarse en la acera para desayunar. Tras abrir la lata, el mas pequeño ... (ver texto completo)