Y la iglesia adornada, las calles barridas y también adornadas con las preciosas escobas de nuestros montes. La la Calle de los Balcones adornada especialmente para el día con un bonito arco en la entrada. Recuerdo que el día antes los mozos se reunían e iban a los castañales, y podaban unas cuantas ramas para ese arco que daba paso a la Calle de los Balcones convertida ese día en salón de baile. Bonitos recuerdos de un tiempo pasado. Yo fui varios años parte de la Comisión de festejos y sé lo mucho ... (ver texto completo)