Mi abuelo se fue de Fuentelcesped hacia 1918 y vino a trabajar a Amposta, una población catalana casi en la desembocadura del Ebro. En mi niñez le oía explicar sus historias sobre el pueblo, la ermita de la Virgen de Nava o el humilladero. Para mi era un lugar mítico y en el año 2000 visité Fuentelcesped con mi esposa y mis hijos. No me defraudó en absoluto. El pueblo me encantó y encontré a gente que aún le recordaba. Mi abuelo dejó escritos en publicaciones locales sus artículos con los recuerdos ... (ver texto completo)