Aquella sala de juegos en la que pasábamos muchos ratos. Era el sitio ideal para pasar la tarde del domingo con las amigas, jugando al futbolín y escuchando música. Recuerdo que había mesas de ping-pong, los dos juegos que dice Lydia del platillo y las manoplas, los futbolines, creo que también había billares (aunque yo no los utilizaba) y aquel mostrador en el que solía estar Ina o Gualberto. Y como no, la máquina de los discos en la que recuerdo sonaba (el chico de la armónica de Miky) entre otras ... (ver texto completo)