A la chica no volvió a vérsela nunca y el pastor fue condenado a 15 años de prisión. En la soledad de la cárcel, sin su gran amor y sin su compañero fiel, sólo pensaba en lo que había sucedido y si se merecía un castigo como aquel. ¿Qué mal había hecho? ¿A qué dioses había ofendido? Dedicaba todos los minutos del día a pensar en su desgracia y por las noches se consolaba hablando con su amiga Luna:
-Luna lumbrera, ¿qué delito he cometido? ¿acaso he hecho mal a alguien y no lo recuerdo?. No merezco ... (ver texto completo)
-Luna lumbrera, ¿qué delito he cometido? ¿acaso he hecho mal a alguien y no lo recuerdo?. No merezco ... (ver texto completo)