A mi no me queda otra que desplumar aves. Que no es que te guste, pero si quieres
comer algo único, que luego cocinarás, lo tienes que hacer. Y mira que algunos tienen la suerte que se los dan, de
corral y troceados; pues esa moda en mi
casa no la conocen todavía, y me los dan para que los desplume yo misma.
Que dicen que son mejores, que yo lo dudo; y a veces se los regalan porque saben que me doy buena maña; pero una vez en casa, no tengo más remedio que aceptarlo. Al final, la práctica en el
... (ver texto completo)