A los pies de la ladera en la que asienta el caserío de Hermosilla, discurre el gran humedal del pueblo. Tiene un recorrido desde el paraje de las Calzadas hasta el Cocinillo, por ello sobre esos acuiferos se encuentran situadas las tierras más manantías y frescas, incluyendo las huertas, pues a muy escasos metros surgen pozos y veneros, incluso de aguas salobres. Toda la escorrentía de las aguas de lluvia, a través de las rocas de arenisca se filtran y se depositan en las capas impermeables de las ... (ver texto completo)