¡Qué sola estás, puerta de todos!.¡Qué pocos son los que cruzan tu umbral! Pero tu siempre en vigilia, mirando, esperando, que una mano venga a acariciarte y tu dichosa le dejarás pasar, para enseñarle la belleza que guardas en tus secretos interiores.
Siempre tus ojos, quietos, observando el pueblo, y el humo de sus casas, cada vez menos habitadas, esperando, y esperando..., esos pasos, esas manos, esos labios que vengan a saludarte y que hagan más llevadera tu soledad de ver pasar las estaciones, ... (ver texto completo)
Siempre tus ojos, quietos, observando el pueblo, y el humo de sus casas, cada vez menos habitadas, esperando, y esperando..., esos pasos, esas manos, esos labios que vengan a saludarte y que hagan más llevadera tu soledad de ver pasar las estaciones, ... (ver texto completo)