Parece que el año sólo tiene un mes para disfrutar y soñar la vida.
En el periodo de vacaciones, se intenta hacer cosas nuevas como si quisieramos recuperar al otro yo que es: más atrevido, más
jóven, más ligón, más optimista, más solidario. Se sonrie más, se parla más, se piensa menos, vestimos despreocupadamente mostrando la sensualidad de los cuerpos. ¿Será el calor del
verano y la relajación de no tener el
reloj en la mesilla.? ¿Acaso es ésta la forma de vivir que desearíamos hacer siempre
... (ver texto completo)