Prometí en mi respuesta a Charo, un día cualquiera del pasado año, sacar del baúl de mis recuerdos infantiles uno que me había impactado sobremanera al escuchar el lúgubre tañido de la campana en el toque de difuntos. Esto es lo que recuerdo de aquel melancólico repique:
Un día, al atardecer, corrió como la pólvora en mi pequeña aldea la voz de que Carmen, una jovencita que apenas acababa de abandonar la adolescencia, se había puesto muy mala.
El nivel de la Sanidad por entonces, unido a la gran ... (ver texto completo)
Un día, al atardecer, corrió como la pólvora en mi pequeña aldea la voz de que Carmen, una jovencita que apenas acababa de abandonar la adolescencia, se había puesto muy mala.
El nivel de la Sanidad por entonces, unido a la gran ... (ver texto completo)