Cuando eramos chiquillos a estos
canecillos esculpidos que sujetan los
aleros les tirábamos
piedras con el tiragomas o a mano simple.
Esa era nuestra cultura, destruir todo lo que tenías al paso,
nidos de pájaros, ahogar animales etc, etc, era por desgracia lo que veíamos en los mayores.
Menos mal que ahora existen otro tipo de
juegos sin destruir
iglesias y los chavales están mejor educados con el medio ambiente y obras de
arte.