el dedo meñique. Cuando cogió el dedo anular de Ailbe, Ciaran ya sabía que el joven aprendiz se había desmayado. Ya sin tantas prisas y con más cuidado, acabó la tarea colocando en su sitio los huesos del resto de los dedos de la mano.
Cuando Ciaran acabó, todos dejaron de coger o de hacer fuerza sobre el cuerpo del muchacho. Sentados junto a su cuerpo, los cuatro hombres se miraron en silencio. Aidan inició una vez más la oración de La coraza de San patricio. Cuando los cuatro acabaron de recitarla ... (ver texto completo)
Cuando Ciaran acabó, todos dejaron de coger o de hacer fuerza sobre el cuerpo del muchacho. Sentados junto a su cuerpo, los cuatro hombres se miraron en silencio. Aidan inició una vez más la oración de La coraza de San patricio. Cuando los cuatro acabaron de recitarla ... (ver texto completo)