Recordando a San Zenón, dice Lydia que su abuela le compró un pequeño botijo y que todavía lo conserva: hace 49 años.
Le comento que tiene que tenerle mucho cariño; eso nos pasa con muchos recuerdos, ¿verdad?
Mi madre conservaba en una caja alta y cuadrada repleta de los botones de prendas en desuso y yo la conservo. Y me digo cuando la abro o cuando la recuerdo: si estos botones hablasen, ¡cuántas cosas contarían! Y si tuviesen pies, recorrerían kilómetros visitando todo lo que sus usuarios anduvieron ... (ver texto completo)
Le comento que tiene que tenerle mucho cariño; eso nos pasa con muchos recuerdos, ¿verdad?
Mi madre conservaba en una caja alta y cuadrada repleta de los botones de prendas en desuso y yo la conservo. Y me digo cuando la abro o cuando la recuerdo: si estos botones hablasen, ¡cuántas cosas contarían! Y si tuviesen pies, recorrerían kilómetros visitando todo lo que sus usuarios anduvieron ... (ver texto completo)
Más recuerdos de botones, María Jesús. Yo, de pequeña quería ser gitana y flamenca, no me digas por qué. Veía tocar las castañuelas y yo quería unas, pero claro, antiguamente, las cosas no se conseguían solo con pedirlas. Pero, de nuevo, mi abuela, la reina de mi niñez en verano (la pobre cuidaba a casi todos sus nietos en los largos veranos) no se le ocurrió otra cosa que abrir su caja de los botones (por lo que veo todas las mujeres tenían sus cajas de botones) y tomar los más grandes que había, ... (ver texto completo)