Esta bicicleta que se apoya descansando junto a la señal que identifica el pueblo de Hermosilla, qué distinta es a las que usabamos nosotros de chavales. Tenían eso sí timbre y una resistente parrilla para llevar de todo, pero algunas carecían de frenos y se frenaba con la suela de los zapatos. Se pinchaban muy a menudo y eramos expertos en arreglar los pinchazos. Subir el repecho de Santamaria costaba un huevo con el piñón fijo y clavarse la maneta del freno en las caidas no era difícil. Algunos ... (ver texto completo)