Que allí se inficionan los cuerpos, y aquí se deifica el alma y la carne; allí se aficionan las voluntades, aquí toda es una voluntad y un querer; allí adquieren derecho el uno sobre el cuerpo del otro; aquí, sin destruir su sustancia, convierte en su cuerpo, en la manera que he dicho, el Esposo Cristo a su esposa; allí se yerra de ordinario, aquí se acierta siempre; allí de continuo hay solicitud y cuidado, enemigo de la conformidad y unidad; aquí seguridad y reposo, ayudador y favorecedor de aquello ... (ver texto completo)