Pues si en nosotros hay carne y espíritu, y si con el espíritu ayunta el suyo Cristo por tantas maneras, poniendo en él su semejanza y comunicándole su vigor y derramando por él su espíritu mismo, ¿no os parecerá, Juliano, forzoso el decir, o que hay falta en su amor para con nosotros, o que ayunta tan bien su cuerpo con el nuestro cuanto es posible ayuntarse dos cuerpos? Mas ¿quién se atreverá a poner mengua en su amor en esta parte, el cual por todas las demás partes es, sobre todo encarecimiento, extremado? Porque, me pregunto: ¿o no le es posible a Dios hacer esta unión, o, hecha, no declara ni engrandece su amor, o no se precia Dios de engrandecerle? Claro es que es posible; y manifiesto que añade quilates; y notorio y sin duda que se precia Dios de ser en todo lo que hace perfecto.