BELMONTE: Que allí se inficionan los cuerpos, y aquí se deifica...

Que allí se inficionan los cuerpos, y aquí se deifica el alma y la carne; allí se aficionan las voluntades, aquí toda es una voluntad y un querer; allí adquieren derecho el uno sobre el cuerpo del otro; aquí, sin destruir su sustancia, convierte en su cuerpo, en la manera que he dicho, el Esposo Cristo a su esposa; allí se yerra de ordinario, aquí se acierta siempre; allí de continuo hay solicitud y cuidado, enemigo de la conformidad y unidad; aquí seguridad y reposo, ayudador y favorecedor de aquello que es uno; allí se ayuntan para sacar luz a otro tercero; aquí por un ayuntamiento se encamina a otro, y el fruto de esta unidad es afinarse en ser uno, y el abrazarse es para más abrazarse; allí el contento es aguado y el deleite breve y de bajo metal; aquí lo uno y lo otro tan grande, que baña el cuerpo y el alma; tan noble, que es gloria; tan puro, que ni antes le precede ni después se le sigue, ni con él jamás se mezcla o se ayunta el dolor.