Mas, entre todos, San Cirilo lo dice muy bien: «No podía, dice, este cuerpo corruptible traspasarse por otra manera a la inmortalidad y a la vida sino siendo ayuntado a aquel cuerpo a quien es como suyo el vivir. Y si a mí no me crees, da fe a Cristo, que dice: Sin duda os digo que si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y si no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Que el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y Yo le resucitaré en el postrero día. Bien oyes cuán abiertamente te dice que no tendrás vida si no comes su carne y bebes su sangre.