Hola amigo Agustín,

También tengo para tí los mejores deseos y un agradecido recuerdo. No me queda más que felicitarte porque mantienes este foro activo. Si no fuera por tí, ya habría desaparecido.

Saludos
Te mando un saludo y un fuerte abrazo Vicente Solera Parra.

tu amigo
Agustín
"Y por que la vida es así,

te deseo también que tengas enemigos, ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que algunas veces te cuestiones tus propias certezas." (De Víctor Hugo)

Este escritor es francés y es una pluma brillante, este poema escrito por el tiene mucho jugo y hay que exprimirlo al máximo ya que el bueno de Alex nos lo manda para que tomemos nota y veamos un escritor como hemos dicho anteriormente.

"Dicen que del enemigo el consejo", pues este cuando intenta corregir a su enemigo tira con bala y al sitio que el cree que más duele aunque la mayoría de la veces se corrige el así mismo. ... (ver texto completo)
Y la señora y la casada que aquesto no hiciere, haga el ánimo ancho a su gran desventura, persuadida y cierta que le han de entrar los enemigos el fuerte, y que un día sentirá el daño y otro verá el robo, y de contino el enojo y el mal recaudo y servicio, y que, al mal de la hacienda, acompañará también el mal de la honra.
“Igualmente, te deseo que seas tolerante”

Vamos hacerle un comentario a esta frase del poema escrito por Victo Hugo, que si mal no recuerdo es francés y del siglo XIX, teniendo en cuenta las palabras que todos hemos oído alguna vez “Las comparaciones son odiosas”, pues si un servidor me compararse con este célebre escritor seria un necio.

Porque el cerebro de la persona ya desde su concepción empieza su formación, o sea que estando en el claustro materno el niño goza del privilegio de su madre ... (ver texto completo)
Por donde, como en el castillo que está en frontera o en lugar que se teme de los enemigos, nunca falta la vela, así, en la casa bien gobernada, en tanto que están despiertos los enemigos, que son los criados siempre ha de velar el señor. Él es el que ha de ir al lecho postrero, y el primero que ha de levantarse del lecho.
Y cuando las criadas madrugasen por sí, durmiendo su ama y no la teniendo por testigo y por guarda suya, es peor que madruguen, porque entonces la casa, por aquel espacio de tiempo, es como pueblo sin rey y sin ley, y como comunidad sin cabeza; y no se levantan a servir, sino a robar y destruir, y es el propio tiempo para cuando ellas guardan sus hechos.
De manera que ha de madrugar la casada para que madrugue su familia. Porque ha de entender que su casa es su cuerpo, y que ella es el alma dél, y que, como los miembros no se mueven si no son movidos del alma, así sus criadas, si no las menea ella, y las levanta y mueve a sus obras, no se sabrán menear.
Porque, si el amo duerme, ¿por qué despertará el criado? Y si la señora, que es y ha de ser el ejemplo y la maestra de su familia, y de quien ha de aprender cada una de sus criadas lo que conviene a su oficio, se olvida de todo, por la misma razón, y con mayor razón, los demás serán olvidadizos y dados al sueño. Bien dijo Aristóteles, en este mismo propósito, que el que no tiene buen dechado, no puede ser buen remedador. No podrá el siervo mirar por la caza, si ve que el dueño se descuida della.
Mucho se engañan las que piensan que mientras ellas, cuya es la casa, y a quien propriamente toca el bien y el mal della, duermen y se descuidan, cuidará y velará la criada, que no le toca y que al fin lo mira todo como ajeno.
Y así, con estas palabras dichas y entendidas generalmente, avisa de dos cosas el Espíritu Sancto, y añade como dos nuevos colores de perfectión y virtud a esta mujer casada que va debujando. La una es que sea madrugadora; y la otra que, madrugando, provea ella luego y por sí misma y luego, en aquello que pide la orden de su casa: que ambas a dos son importantísimas cosas. Y digamos de lo primero.
En lo cual enseña y manda a las que son desta suerte, que lo hagan así, y, a las que son de suertes diferentes, que usen de la misma vela y diligencia. Porque, aunque no tengan gañanes29 ni obreros que enviar al campo, tienen cada una en su suerte y estado otras que son como éstas, y que tocan al buen gobierno y provisión de su casa ordinario y de cada día, que las obligan a que despierten y se levanten, y pongan en ello su cuidado y sus manos.
Buenas noches: Zafra, puedes escribir lo que te guste pues este permanecerá hasta que el servidor quiera. Las fotos que he suprimido de Rada es algo que Nicolás y yo hemos hecho por consenso, pues cremos más justo que esten ahí en Belmonte todo para que no haya interpretaciones. Saludos.
Pues como, en las casas semejantes de la familia que ha de ir a las cosas del campo, es menester que madrugue muy de mañana, y, porque no vuelve a casa hasta la noche, es menester también que lleve consigo la provisión de la comida y almuerzo, y que se les reparta a cada uno, así la ración de su mantenimiento, como las obras y haciendas en que han de emplear su trabajo aquel día; pues como esto sea así, dice Salomón que aquesta su buena casada no encomendó este cuidado a algunas de sus sirvientas ... (ver texto completo)
Capítulo VII

Madrugó y repartió a sus gañanes
las raciones, la tarea a sus mozas.

Es, como habemos dicho, esta casada que pinta aquí y pone por ejemplo de las buenas casadas el Spíritu Sancto, mujer de un hombre de los que viven de labranza. Y la razón por que pone por dechado a una mujer de esta suerte, y no de las otras maneras, también está dicha.
Y dice Salomón que trae esta nave de lueñe su pan, porque, si vuestra merced coteja el principio desta obra con el fin della, y mide bien los caminos por donde se viene a este puerto, apenas alcanzará cómo se pudo llegar a él, ni cómo fué posible, de tan delgados y apartados principios, venirse a hacer después un tan caudaloso río. Mas pasemos a lo que después de esto se sigue:
que, sin parecer que se muda, va navegando, y pasando un día y sucediendo otro, y viniendo las noches, y amaneciendo las mañanas, y corriendo como sin menearse), la obra anda, y se teje la tela, y se labra el paño, y se acaban las ricas labores, y, cuando menos pensamos, llenas las velas de prosperidad, entra esta nuestra nave en el puerto, y comienza a desplegar sus riquezas, y sale de allí el abrigo para los criados, y el vestido para los hijos, y las galas suyas, y los arreos para su marido, y ... (ver texto completo)