Tras recibir al señor Consejero de educación de la condesa o duqesa, da igual, como si de un monarca se tratase, tras cambiar la hora de la recepción para que los rojos y demás indeseables del pueblo no le incordiasen, tras obligar a no estacionar ese día en la calle del cole bajo amenaza de retirada por la grua (¿cuala?) (es más importante que a un consejero de la comunidad no le pille un coche que el que le pille a un niño del colegio), tras todo esto, y más que no hemos visto.
El señor consejero ... (ver texto completo)
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