Pues una maravilla es, y maravilla que, si no se viera por vista de ojos, jamás se creyera, que tan pocos osasen mover contra tantos. Y ya que movieron, otra maravilla es que, en viendo el fuego que contra ellos el enemigo encendía en los corazones contrarios, y en viendo el coraje y fiereza y amenaza de ellos, no desistiesen de su pretensión. Y maravilla es que tuviese ánimo un hombre pobrecillo y extraño de entrar en Roma (digamos ahora que entonces tenía el cetro del mundo, y era la casa y morada ... (ver texto completo)