Buenos días Justi. Pues sí, alacenas, en nuestros años infantiles, e incluso antes, existían en prcticamemte, todas las casas del pueblo. La de mi casa estaba adornada con una puntilla de ganchillo colocada en cada "poyete", donde estaba colocada la loza y los jarros recipientes pequeños, como tazas, tazones "jícaras" que eran donde se tomaba el chocolate en las bodas. No recuerdo el uso de vasos de cristal en aquellos tiempos. Lo que recuerdo es que muchas de las fuentes que se usaban para "apartar ... (ver texto completo)
El búho le dijo: “Entonces tendré que cazar por las noches, cuando el cuervo está dormido. Y llamaré al pájaro Cu hasta que regrese.
“Yo lo buscaré por el camino,” agregó el correcaminos.
“Muchas gracias. ¿Pero qué es lo que debo hacer?” preguntó el búho.
“Debes quedarte acá,” le advirtió el correcaminos. El cuervo ha jurado que te matará si no le devuelves su pluma.”
Después de lo cual empezaron a perseguir al búho. El búho encontró refugio en el agujero de un árbol. Y así pasaron los días, en los que el búho se preguntaba cómo hacer para que el pájaro Cu regresara del cielo. Un día recibió una visita.
“Pasa, correcaminos,” exclamó el búho. “Me alegra mucho verte.”
“Te he traído algo para cenar,” dijo el correcaminos.
Entonces el loro dijo: “Ninguno de nosotros ha podido volar nunca hasta el cielo. Eso sólo nos puede traer problemas. Todos vamos a tener que pagar por su vanidad.”
“Es culpa del búho” dijo el pavo real. “Yo se lo advertí.”
El búho, viejo y pesado, trató de seguirlo, pero sus cortas alas no estaban hechas para ese tipo de vuelo. Lentamente, haciendo espirales bajó a la tierra, donde encontró a las otras aves esperándolos en las ramas de los árboles.
En poco tiempo el pájaro Cu era el ave mejor vestida de los alrededores. Hasta el pavo real admiraba en silencio su plumaje. Extendiendo sus resplandecientes alas, el pájaro Cu voló directamente hacia el estanque donde pudo ver reflejada su imagen y se quedó maravillado y luego salió veloz como un rayo hacia el cielo.
Todos, incluyendo al pájaro Cu, se preguntaban qué hacer.
“Ya sé,” dijo el búho. “Si cada uno de ustedes le da una pluma yo lo vigilaré y los protegeré a todos ustedes de su vanidad.”
Y estaba el pájaro Cu a punto de recibir su nuevo abrigo, cuando repentinamente el pavo real chilló: “ ¡No! Con todas esas plumas él estará pavoneándose lleno de orgullo.”
“Pero no lo podemos dejar desnudo,” dijo la paloma. “El es la vergüenza de la comunidad de aves.”
Todas las aves estuvieron de acuerdo en que era una idea estupenda. El loro le dió una pluma verde, el canario una amarilla, el pájaro de guinea le ofreció una pluma plateada; el cuervo una negra; la del cisne era blanca; y el petirrojo le dió un pluma roja y brillante.
Pero las otras aves estaban preocupadas.
“ ¿Qué podemos hacer por él?” preguntó el búho.
“ ¿Qué pena me da esa pequeña cosa,” dijo la paloma.
“Luce tan feo,” agregó el pavo real. “Todos los otros animales hablan de él.”
Las aves estuvieron de acuerdo en que algo tenía que hacerse.
En eso el búho dijo: “Si cada uno de nosotros le da una pluma quedará completamente cubierto y nosotros no sentiremos la diferencia.”
El pájaro Cu. (Cuento mexicano)

Cuando Dios hizo el mundo, tuvo mucho cuidado en darle forma a las aves. Hizo sus cuerpos y luego los cubrió de plumas, creando al búho, a la paloma y al pavo real; cada uno diferente del otro. Pero luego se le acabaron las plumas. La última ave que quedaba era el pájaro Cu que no pudo recibir plumas. Al pájaro Cu eso no le importaba. Podía ir al lugar que quisiera, y no le importaba estar tan desnudo como la palma de la mano.
Las vitrinas, las vitrinas.... pero..., dónde están estas vitrinas? Yo creo que no son alconcheleras. Conquenses puede ser que lo sean, pero alconcheleras, alconcheleras..., ¡Cómo que no!
En Alconchel lo que si recuerdo que habían era unas buenas alacenas, mi abuela tenia los tazones platos pucheros etc en la parte de arriba y las dos horzas..... que no se si es con h una con chorizos y la otra con las costillas adobadas que sabían a gloria ¡Como disfrutaría yo ahora con aquellos manjares ¡
Fuente: Web de recursos de Asia: www. casaasia. es
Desde entonces el koala ya no bebe nunca agua como los otros animales, y se pasa los días y las noches subido a los árboles. La vida del emú también cambió pues desde entonces, no ha dejado de correr agitando sus alas cada vez más pequeñas, intentando sin éxito, volver a volar como lo hacía en aquél “Tiempo de los sueños”.