Ni cuando la sed le asaltaba cedió en su empeño, pues descubrió que en las hojas verdes se escondía un poco de agua, quizás menos de la que cabía en una sola gota, pero suficiente para poder sobrevivir.
Cuando se volvió hacia el koala que contemplaba la escena, el emú tenía un gesto tan aterrador que el pobre koala se encaramó de un salto al árbol más cercano. Una vez allí decidió que jamás volvería a poner un pie en el suelo, temiendo que el emú la emprendiera con él.
Tanto llegó a crecer su cuerpo orgulloso que cuando quiso pavonearse levantando el vuelo, el peso de su enorme cuerpo no le dejó volver a volar. Furioso y asustado, el emú empezó a correr arriba y abajo, estirando el cuello tanto como le era posible hacia el cielo, intentando tirar de él sin ningún resultado.
- ¡Seguro que éramos los pájaros los que teníamos razón! Por eso somos superiores a los animales que viven en los árboles. Además somos muy inteligentes y sabemos volar...
Pero el emú entendía esto como una derrota. Era demasiado orgulloso y se creía mucho mejor que los demás. Esto hacía que de tantos elogios que se lanzaba a sí mismo, se fuera hinchando cada vez más y más, volviéndose grande y pesado, como un enorme globo cubierto de plumas:
- ¿A qué te refieres? –le preguntó el koala- pero si ya nadie recuerda el motivo que nos llevó a enfrentarnos... lo mejor es que volvamos a ser amigos, como antes lo fuimos, y nos olvidemos de la cuestión.
-Tenemos que resolver esta cuestión de una vez por todas, y ver finalmente quién tiene razón en nuestro debate.
Una vez, el emú se encontró al koala, y le dijo:
Todos se hicieron amigos menos el emú, un animal lleno de orgullo y tozudez, y que se resistía a relacionarse con sus semejantes que vivían en los árboles, a los que consideraba inferiores.
Muchas gotas de lluvia cayeron de las nubes hasta que, finalmente, se dieron cuenta de que ni siquiera recordaban el motivo que les había llevado a enfrentarse. Era tan ridículo continuar en aquellas circunstancias que decidieron volver a ser amigos otra vez, como si nada hubiera pasado.
Pero un día estalló una discusión de enormes dimensiones que les encerró en el silencio más absoluto: se retiraron la palabra los unos y los otros. Pasaron las horas, los días y las semanas, y ni con el tiempo se devolvieron el saludo.
Hace mucho tiempo, cuando el mundo vivía en el “Tiempo de los sueños”, los animales convivían en la más absoluta armonía y tranquilidad, ya que más o menos todos llevaban la misma vida, tranquila y sosegada.
EL KOALA Y EL EMÚ

¿Por qué el koala vive subido a los árboles si no es un pájaro? ¿Por qué el emú no puede volar si es un ave? Si quieres conocer los secretos que esconden estos animales australianos, lee el cuento del koala y el emú:
Pomperiposa se convirtió en piedra y dicen los animales del bosque que un día al año se vuelve a oír el horrible grito de la bruja.
Después de dar las gracias a los pájaros y a la sabia cigüeña volvieron rápidamente al castillo donde los padres les esperaban con gran preocupación por la tardanza de su paseo.