“2005-02-09 13:42:35 Gracias por dejar vía libre. Si, es verdad que han salido guapos. No te preocupes si no salen todos, que aquí estamos muchos para que no te aburras. Aunque si te hace ilusión ser la dueña...”
Carlos III 1772, anverso

Monedas Españolas de Carlos III del año 1772

Edad Moderna

Carlos III

8 Reales de Carlos III de 1772, peso 24,49 gr.
(1900)
“2005-02-08 20:17:06 ¿Y si los pongo yo aunque no esté en la foto?. Voy a comenzar diciendo que aquí está Ana la mujer de Luis (mi primo GUAPITO ¡vamos!). Chicos ya sabéis que tenemos foro en Alconchel. (Me he encargado yo de llamarles por teléfono para que no pongan escusas) así que cuando paséis a ver las fotos haced algún comentario, hombre ¡que parezco la dueña del foro! Venga, os dejo vía libre. Besos desde Barcelona.”
“2005-02-08 20:04:48 ¡Estoy segura de que Félix les da serenatas a la luz de la luna a sus plantas! Seguro, seguro que les toca "La Princesa del Acordeón". Propongo a los componentes del foro (Y también a algún visitante que venga a conocer nuestro pueblo) de espiarlo. ¡Tiene que tener algún truco! Bueno fuera bromas! Felicidades por tu patio y felicidades al fotógrafo por plasmar en las fotos todo lo bonito que tiene nuestro pueblo. Besos desde Barcelona. Milagros.”
“2005-02-08 18:44:16 Para llegar solo hay que preguntar a Milagros, que es muy simpática.”
“2005-02-08 14:43:01 Aquí veo caras conocidas, Raquel, y otros que no me acuerdo como se llaman, pero la más guapa después de la virgen de la cuesta es una niña preciosa que va vestida inmaculada e impoluta, y como no podía ser de otra manera es la hija de mi tía r. Que como su hermana e. Tenían manos como dice mi primo s de oro. Y que para haberse quedado huérfanas de madre muy pequeñitas han sabido llevar a su familia como dicen en el pueblo como los chorros del oro, y además todo hecho por ellas ... (ver texto completo)
“2005-02-08 14:32:37 Milagros, ya no tengo tiempo de leer tanto como habéis escrito en estos días que he estado fuera. Sigue escribiendo tanto en rada como en Alconchel, un beso y hasta pronto Marisa.”
Que buenas brasas os habeis preparado
Alguno se va achicharrar y no es el cerdo
El título papa, que alguna vez fue utilizado con gran amplitud, actualmente se emplea exclusivamente para denotar al Obispo de Roma quien, en virtud en su posición como sucesor de san Pedro, es el supremo pastor de toda la Iglesia, el vicario de Cristo sobre la tierra. Además del obispado de la diócesis romana, el Papa detenta varias otras dignidades junto con la de pastor universal y supremo. Él es el arzobispo de la provincia romana, primado de Italia e islas adyacentes, y único patriarca de la ... (ver texto completo)
En el principio a los sucesores de San Pedro se los llamaba simplemente Obispo de Roma. El título de "Papa", como hemos visto, comenzó a ser usado muchos siglos después.
Nominalmente el Papa es el Obispo de la Diócesis de Roma. Según la tradición católica, desde que San Pedro se estableció para predicar el Evangelio en la ciudad y nombró su sucesor a uno de los Presbíteros de Roma, se ha establecido la ciudad como la sede de la Iglesia Universal.
La expresión “Santísimo Padre” se remonta al S. XII y corresponde al significado histórico de “papa”, es decir, “reverendo padre” y con él se relaciona su definición de “pater patrum”, de uso común por parte de los obispos de la Iliria y del África que así se dirigían a los sucesores de Pedro en los primeros siglos VI-VII.
En el S. VI la cancillería de Constantinopla se dirigió al obispo de Roma con el título “Papa”. Para finales del S. VIII el título se emplea solamente para los romanos pontífices. Con Gregorio V (996-999) el Concilio de Pavía estipuló que el arzobispo Arnulfo de Milán no se designara así. Gregorio XI (1073-1085) prescribió de modo formal que el título se aplicara definitivamente a los sucesores de Pedro.
En Occidente hace su aparición a inicios del S. III, progresivamente se fue aplicando a los obispos [Cipriano, Ep 8,8.23,30; 31,36]. Aplicado al obispo de Roma como signo de afecto y respeto se encuentra por vez primera en una inscripción del diácono Severo a san Calixto: "Jussu Papae sui Marcellini" (por orden del Papa Marcelino). Se hizo específico para finales del S. IV y en el V al título se precisa la expresión “Papa Urbis Romae" (Papa de la ciudad de Roma).