Nicolás en mi otro pueblo, Alconchel, no hace muchos años las mujeres que se suelen sentar en La Esquina de Costumbre a tomar "el fresco" en las noches veraniegas descubrieron horrorizadas que el banco donde se sentaban había desaparecido y ¡claro! no era cuestión de sacar los "posetes" de esparto, los "asentillos ensogueaos" ni "la banca" pá tomar el fresco y se pusieron a investigar y rebuscar por todo el pueblo a ver a donde moño estaba el banco, que el Banco Central de Crédito ya sabían donde ... (ver texto completo)