Pero vamos declarando poco a poco, cuanto nos fuere posible, cada una de las partes de esta unidad maravillosa, por la cual todo el hombre se enlaza estrechamente con Cristo, y todo Cristo con él. Porque primeramente, el alma del hombre justo se ayunta y se hace una con la divinidad y con el alma de Cristo, no solamente porque las anuda el amor, esto es, porque el justo ama a Cristo entrañablemente, y es amado de Cristo por no menos cordial y entrañable manera, sino también por otras muchas razones. ... (ver texto completo)
Allí no recibe vida el un cuerpo del otro; aquí vive y vivirá nuestra carne por medio del ayuntamiento de la carne de Cristo. Allí, al fin, son dos cuerpos en humores e inclinaciones diversos; aquí ayuntando Cristo su cuerpo a los nuestros, los hace de las condiciones del suyo, hasta venir a ser con Él casi un cuerpo mismo, por tan estrecha y secreta manera que apenas explicarse puede. Y así lo afirma y encarece San Pablo: «Ninguno, dice, aborreció jamás a su carne; antes la alimenta y la abriga ... (ver texto completo)
En el otro, así dos cuerpos se hacen uno, que se quedan diferentes en todas sus cualidades; mas aquí así se ayuntó la persona del Verbo a nuestra carne, que osa decir San Juan que «se hizo carne.»
Y no sólo en las palabras, mas en el hecho es así nuestro Esposo. Que toda la estrecheza de amor y de conversación y de unidad de cuerpos que en el suelo hay entre dos, marido y mujer, comparada con aquella con que se enlaza con nuestra alma este Esposo, es frialdad y tibieza pura. Porque en el otro ayuntamiento no se comunica el espíritu, mas en éste su mismo espíritu de Cristo se da y se traspasa a los justos, como dice San Pablo: «El que se ayunta a Dios, hácese un mismo espíritu con Dios.»
Y en este artículo es muy digna de considerar la maravillosa blandura con que ha tratado Cristo a los hombres; que, con ser nuestro padre, y con hacerse nuestra cabeza, y con regirnos como pastor, y curar nuestra salud como médico, y allegarse a nosotros, y ayuntarnos a sí con otros mil títulos de estrecha amistad, no contento con todos, añadió a todos ellos este nudo y este lazo también, y quiso decirse y ser nuestro Esposo: que para lazo es el más apretado lazo; y para deleite, el más apacible ... (ver texto completo)
Porque si Cristo es esposo de toda la Iglesia y de cada una de las almas justas, como de hecho lo es, manifiesto es que han de concurrir en ello estas tres cosas. Porque el desposorio, o es un estrecho nudo en que dos diferentes se reducen en uno, o no se entiende sin él; y es nudo por muchas maneras dulce, y nudo que quiere su cierto aparato, y a quien le anteceden siempre y le siguen algunas cosas dignas de consideración. Y aunque entre los hombres hay otros títulos y otros conciertos, u ordenados ... (ver texto completo)
En democracia decir que una cosa esta bien o mal es un absurdo, lo que cuenta son los votos para que cualquier idea vaya hacia adelante.
M. R no te preocupes que si tu quieres ver la colegiata no te lo va ha impedir nadie y si quieres ir a la ermita de la virgen de Gracia tampoco faltaría más que ahora se seleccione a las personas que pueden entrar y las que no.

Aquí te mando la foto para que la vayas viendo.

Saludos.

Firma: Dulcinea.
Pero a quien se le pasa por la imaginación que si visita un ciudadano cualquier monumento de la villa de Belmonte lo van a vetar pagando su entrada.
Buenos días,

Agustín... un afectuoso saludo y un comentario. Eres un único belmonteño que mantiene activa esta página, de no ser por tí Belmonte no aparecería en los Pueblos de España; se habría extinguido.

Es una pena que habiendo tantos intelectuales en nuestro pueblo, no se dignen a darle alegría a este foro. Otros pueblos si lo hacen, no solo con poesía o filosofía sino con mensajes, comentarios y anuncios. La desidia nos domina a todos.

Saludos
Vicente
Porque escribo en esta pagina

Veo que todos los ciudadanos de cualquier pueblo resaltan las cosas que poseen y es únicamente para decir que ellos también existen en el conjunto de España y quieren que la gente les haga una visita.

La villa de Belmonte tiene abierto otros foros para demostrar que tiene valores artísticos vaya que en este foro nunca ha escrito ningún paisano, otras personas que no son del pueblo han hecho gran publicidad del mismo y han colgado infinidad de fotografías y por ... (ver texto completo)
este lleva razón en sus afirmaciones " el dinero no tiene corazón" los banqueros nunca tienen perdidas siempre ganancias.

Este es igual con todos los gobiernos.
dicho, no tanto por añadir cosa que importase a vuestras razones, cuanto para que reposaseis entretanto en vos, y así entraseis con nuevo aliento en esto que os resta.
-Vos, Juliano -dijo Marcelo entonces-, siempre que hablareis, será con propósito y provecho mucho; y lo que habéis hablado ahora ha sido tal, que hacéis mal en no llevarlo adelante. Y pues ello mismo os había metido en el nombre de Esposo, fuera justo que lo prosiguierais vos, a lo menos siquiera porque, entre tanto malo como he dicho yo, tuviera tan buen remate esta plática; que yo os confieso que en este nombre no puede decir lo que hay en él quien no lo ha sabido sentir, de mí ya conocéis cuán lejos estoy de todo buen sentimiento.
-Ya conocemos -dijeron juntos Juliano y Sabino- cuán mal sentís de estas cosas, y por esta causa os queremos oír en ellas; demás de que es justo que sea de un paño todo.
-Justo es -dijo Marcelo- que sea todo de sayal, y que a cosa tan grosera no se añada pieza más fina. Mas, pues es forzoso, será necesario que, como suelen hacer los poetas en algunas partes de sus poesías, adonde se les ofrece algún sujeto nuevo o más dificultoso que lo pasado, o de mayor calidad, que tornan a invocar el favor de sus musas; así yo ahora torne a pedir a Cristo su favor y su gracia para poder decir algo de lo que en un misterio como éste se encierra, porque sin él no se puede entender ni decir.
Y con esto humilló Marcelo templadamente la cabeza hacia el suelo, y como encogiendo los hombros, calló por un espacio pequeño; y luego, tornándola a alzar y tendiendo el brazo derecho, y en la mano de él que tenía cerrada, abriendo ciertos dedos de ella y extendiéndolos, dijo: ... (ver texto completo)
Que ni llega a Él la vejez, ni la enfermedad le enflaquece, ni la muerte le acaba, ni puede la fortuna, con sus desvaríos, poner calidad en Él que la haga menos amable. Que, como dice el salmista: «Aunque Tú, Señor, mismo desde el principio cimentaste la tierra, y aunque son obra de tus manos los cielos, ellos perecerán y Tú permanecerás; ellos se envejecerán, como se envejece la ropa, y como se pliega la capa los plegarás y serán plegados; mas Tú eres siempre uno mismo, y tus años nunca desmenguan.» ... (ver texto completo)
Mas si es tan perjudicial el amor cuando se emplea mal, y si se emplea mal en todo lo que está sujeto a mudanza, y si todo lo semejante le es suelo enemigo, adonde, si prende, produce frutos de ponzoña y miseria, ya veis, Sabino, la razón por qué dije al principio que sólo Cristo es aquel con quien se puede tener paz y amistad; porque Él solo es el no mudable y el bueno, y Aquel que cuanto de su parte es, jamás divide la unidad del amor que con Él se pone; y así Él es sólo el sujeto propio y la tierra ... (ver texto completo)
-No se dará bien, conforme a eso, Sabino -dijo Juliano entonces-, el amor en cualquier suelo.
Respondió Sabino:
- ¿Cómo no se dará?
Y Juliano dijo:
-Como dicen de algunos frutales, que, plantados en Persia, su fruta es ponzoña, y, nacidos en estas provincias nuestras, son de manjar sabroso y saludable, así digo que se concluye de lo que hasta ahora está dicho, que el amor y la amistad, todas las veces que se plantare en lo que estuviere sujeto a todos o a algunos de esos accidentes que habéis ... (ver texto completo)
-Tiene -dijo Sabino- esa fuerza todo aquello que a cualquiera de los que aman, o le deshace en el ser, o le muda y le trueca en la voluntad, o totalmente o en parte, como son, en lo primero, la enfermedad y la vejez y la pobreza y los desastres, y finalmente la muerte. Y en lo segundo, la ausencia, el enojo, la diferencia de pareceres, la competencia en unas mismas cosas, el nuevo querer y la liviandad nuestra natural. Porque, en lo primero, la muerte deshace el ser, y así aparta aquello que deshace de aquello que queda con vida; y la enfermedad y vejez y pobreza y desastres, así como disponen para la muerte, así también son ministros y como instrumentos con que este apartamiento se obra. Y en lo segundo, cierto es que la ausencia hace olvido, y que el enojo divide, y que la diferencia de pareceres pone estorbo en la conversación, y así, apartando el trato, enajena poco a poco las voluntades, y las desata para que cada una se vaya por sí; pues con el nuevo amor, claro es que se corta el primero, y manifiesto es que nuestro natural mudable es como una lima secreta que, de continuo, con deseo de hacer novedad, va dividiendo lo que está bien ajuntado. ... (ver texto completo)