-Esa es verdad en que no hay duda -dijo entonces Sabino.
-Pues si en esto no hay duda -añadió Juliano-, ¿podréisme decir, Sabino, cuántas y cuáles sean las cosas que tiene esta fuerza, o que la pretenden tener, de cortar y dividir aquello con que el amor se anuda y se hace uno?
-No han hecho mala presa estas que llamáis mis redes, Sabino -dijo Juliano entonces-, pues han cogido de vos esto que decís ahora, que está muy bien dicho, y con ello estoy yo más cerca del fin que pretendo, de lo que vos, Sabino, pensáis. Porque, pues es así que todo amor, cada uno en su manera, o es unidad, o camina a ella y la pretende; y pues es así que es como el blanco y el fin del bien querer el ser unos los que se quieren, cosa cierta será que todo aquello que fuere contrario, o en alguna forma dañoso a esta unidad, será desabrido enemigo para el amor; y que el que amare, por el mismo caso que ama, padecerá tormento gravísimo todas las veces que, o le aconteciere algo de lo que divide el amor, o temiere que le puede acontecer. Porque, como el cuerpo siempre que se corta o que se divide lo uno de él y lo que está ayuntado y continuo, se descubre luego un dolor agudo, así todo lo que en el amor, que es unidad, se esfuerza a poner división, pone por el mismo caso en el alma que ama una miseria y una congoja viva, mayor de lo que declarar se puede. ... (ver texto completo)
Estuvo entonces sobre sí Sabino un poco, y dijo luego:
-No sé, Juliano, qué fin han de tener hoy estas redes vuestras, ni qué es lo que con ellas deseáis prender. Mas pues así me estrecháis, dígoos que hay dos amores o dos maneras de amar, una de deseo y otra de gozo. Y dígoos que en el uno y en el otro amor hay su cierta unidad: el uno la desea, y, cuanto es de su parte, la hace, y el otro la posee y la abraza, y se deleita y aviva con ella misma. El uno camina a este bien, y el otro descansa y se goza en él; el uno es como el principio, y el otro es como lo sumo y lo perfecto; y así el uno como el otro se rodea, como sobre quicio, sobre la unidad sola: el uno haciéndola y el otro como gozando de ella. ... (ver texto completo)
-Como puede uno no amar a sí mismo, así podrán -dijo Sabino- dejar de amar al que ya es una misma cosa con ellos.
-Bien decís -dijo Juliano-, mas decidme, Sabino, ¿será posible que desee alguno aquello mismo que tiene?
-No es posible -dijo Sabino.
-Y habéis dicho -añadió Juliano- que ya estos tales han venido a tener unidad.
-Sí han venido -dijo.
-Luego habéis de decir -repitió Juliano- que ya no la desean ni apetecen.
-Así es -dijo- verdad.
-Y es verdad que se aman -añadió Juliano-; luego no es decir que el amar es desear la unidad. ... (ver texto completo)
-Así -dijo- parece.
-Y ambos -replicó Juliano- estaban tan lejos de ser unos con los que amaban, que el uno era aborrecido de ello, y el otro no hallaba manera para alcanzarlo.
-Verdad es -dijo Sabino- cuanto al hecho, mas cuanto al deseo ya lo eran, porque esa unidad era lo que apetecían si amaban.
-Luego -dijo Juliano- ¿ya el amor no será él la unidad, sino un apetito y deseo de ella?
-Así -dijo- parece.
-Pues decidme -añadió Juliano-: estos mismos, si consiguieran su intento, u otros cualesquiera que aman, y que lo que aman lo consiguen y alcanzan, y vienen a ser uno mismo con ello, ¿dejan de amarlo luego, o ámanlo todavía también? ... (ver texto completo)
-
-Y ¿paréceos -dijo Juliano- que todo el amor es así?
-Sí parece -respondió Sabino.
-Apolo -dijo Juliano- a vuestro parecer, ¿amaba cuando en la fábula, como canta el poeta, sigue a Dafne que le huye? O el otro de la comedia, cuando pregunta dónde buscará, dónde descubrirá, a quién preguntará, cuál camino seguirá para hallar a quien había perdido de vista, pregunto, ¿amaba también?
Así parece -respondió Sabino.
-No os rindáis -dijo Juliano- tan presto, sino id conmigo inquiriendo el ingenio y la condición del amor, que, si la hallamos, ella nos podrá descubrir la luz que buscamos.
- ¿Qué ingenio es ese? -respondió Sabino-, o ¿cómo se ha de inquirir?
-Muchas veces habréis oído decir, Sabino -respondió Juliano-, que el amor consiste en una cierta unidad.
-Sí he -dijo Sabino- oído y leído que es unión el amor y que es unidad, y que es como un lazo estrecho entre los que juntamente se aman, y que, por ser así, se transforma el que ama en lo que ama por tal manera que se hace con él una misma cosa. ... (ver texto completo)
-De esta manera -dijo Juliano-: porque si los hombres pudieran amar la miseria, claro y descubierto estaba el por qué el amor hacía miserables a los que la amaban; mas amando todos siempre algún bien, aunque no sea aquel bien de donde nace el sumo bien, ya que este su amor no los hace enteramente dichosos, a lo menos, pues es bien lo que aman, justo y razonable sería que el amor de él les hiciese algún bien; y así, no parece verdad lo que poco antes asentamos por muy cierto: que el amor hace también a las veces miseria en los hombres. ... (ver texto completo)
- ¿Puede -replicó Juliano- amar nadie lo malo?
-No puede -dijo Sabino- como no puede desamar a sí mismo. Mas el amor malo que digo, llámole así, no porque lo que ama es en sí malo, sino porque no es aquel bien que es la fuente y el minero del sumo bien.
-Eso mismo -dijo Juliano- es lo que hace mi duda y mi pregunta más fuerte.
- ¿Más fuerte? -respondió Sabino-; y ¿en qué manera?
-Así se infiere -dijo Sabino.
-Mas decidme -añadió Juliano- ¿atreveos habéis, Sabino, a buscar conmigo la causa de esta desigualdad y contrariedad que en sí encierra el amor?
- ¿Qué causa decís, Juliano? -respondió Sabino.
-El por qué -dijo Juliano- el amor, que nos es tan necesario y tan natural a todos, es en unos causa de miseria y en otros de felicidad y buena suerte.
-Claro está eso -dijo Sabino luego-, porque, aunque en todos se llama amor, no es en todos uno mismo; mas en unos es amor ... (ver texto completo)
-Todo eso está dicho; mas de todo eso -dijo Sabino- ¿qué queréis, Juliano, inferir?
-Dos cosas infiero -dijo Juliano luego-: la una, que todos aman (los buenos y los malos, los felices y los infelices), y que no se puede vivir sin amar; la otra, que como el amor en los unos es causa de su buena andanza, así en los otros es la fuente de su miseria, y siendo en todos amor, hace en los unos y en los otros, efectos muy diferentes, o, por decir verdad, claramente contrarios.
El gusta o no gustar.

Como la palabra dice "gustar" no todos tenemos el mismo gusto y estamos hechos a la misma cocina, a un servidor alguna vez le han preguntado que les diga en que restaurante de Belmonte se come mejor, y claro aquí sale la palabra de marras es cuestión de gustos.

En la lectura pasa tres cuartos de los mismo no a todos nos gusta el mismo autor y más hoy que hay donde elegir con tantos autores, y no te digo nada en el genero biográfico aquí ni te cuento.

A un servidor le ... (ver texto completo)
Buenas tardes R. M., pues la verdad es que no tengo familia en Alcantud. Si que hace años conocí a una chica, compañera de mi trabajo de aquí y quizás ese recuerdo, o como se suele decir; un lapsus cruri me llevó el mes de mayo del año pasado a saludar a mis paisanos.

por lo que tu dices aun tienes familia ahí. Yo tengo en tres o cuatro pueblos, como TARANCÓN, SAELICES Y CUENCA primos y algun sobrino.

He visto lo de Zafra en Salmeroncillo y le dije en su día que a ser posible lo suprimiera ... (ver texto completo)
Estamos en democracia pero no lo parece. la censura sigue existiendo hay que JOERSE como decia en tio porra este Castefa da miedo.
¿Estas tonto ó qué?
eres un listillo
con cara de póker
como tío membrillo
Amistades peligrosas
nada como un buen señor
y como las mariposas
le haremos un gran honor.