De lo cual se concluye que, así como por razón de aquel tocamiento son dichos ser una carne Eva y Adán, así, y con mayor razón de verdad, Cristo, Esposo fiel de su Iglesia, y ella, esposa querida y amada suya por razón de este ayuntamiento que entre ellos se celebra, cuando reciben los fieles dignamente en la hostia su carne, son una carne y un cuerpo entre sí. Bien y brevemente Teodoreto, sobre el principio de los Cantares y sobre aquellas palabras de ellos: «Béseme de besos de su boca», en este ... (ver texto completo)