Manuel Fernández Grueso. Junio 2006 Página 3 / 12
Otros poblados encerraban
casas cuadrangulares agrupadas sin orden alguno, construidas en parte de
piedra, en parte de madera, adobes o tapial. Situados en un cerro con recintos amurallados de 1,5-2,5 metros de alto.
[...]Sus habitantes, vestidos con áspera lana, semejaban en su aspecto,
cabras salvajes. Sus curiosas
costumbres asombraron a los
romanos, especialmente la de utilizar los orines para lavarse el cuerpo y los dientes.
Su economía
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