comedimiento tanto en lo excesivamente llamativo como en lo voluminoso, el buen gusto no está en la abundancia ni en la estridencia. Sabéis que ninguno de los dos templos del pueblo tiene órgano, así que si pensabais en música no lo veo fácil, salvo que la traigáis vosotros de fuera, en cualquier caso y para lo que decidierais tener presente que tiene que ser música sacra, ahí si que me agradaría que me informarais antes del como y del quien. Por lo demás todos los trámites serán sencillos y.....
En ... (ver texto completo)
Celebró seguidamente con una rapidez casi sacrílega la santa misa y dio la comunión a las añejas beatas. Salió de la ermita cerrando su vetusta puerta, y se dispuso a reflexionar y mortificarse, para lo que sin pensar hacia donde inició una acelerada andadura que inconscientemente le llevó hacia el camino del pozo de agua dulce, quizá la calzada más transitada del término, lo que le obligó a saludar con los protocolarios buenos días con cuantos aguadores y aguadoras se cruzó en el camino y no fueron ... (ver texto completo)
Después de la despedida de Manuel, el cura Andrés quedó absorto y preocupado ¿Como le trasmitirá a Apolonia la conversación que habían tenido?. ¿Que conclusiones sacará la joven de todo aquello?. ¿Se divulgará por el pueblo la pacata cobardía del cura?. ¿Como interpretará la feligresía que su cura recién ordenado haya cometido pecado mortal por pensamientos impuros?. Con estas zozobras sin contestación, se retiró a su dormitorio, nerviosamente se despojó de su ropaje talar y seguidamente de su ropa ... (ver texto completo)
costumbre pocos comulgantes que esperaba aquel día, volvió a dejar el vaso sagrado en su sitio repitiendo rodilla en tierra la profunda reverencia.
Pese a la desgana y lentitud con que había realizado los preparativos le sobró un tiempo que quiso consumir releyendo el evangelio, la epístola del día, el sermón y la prédica que de forma muy especial tenía que dirigir a los contrayentes, realizó en los textos algunas acotaciones y correcciones. Cuando consideró que había terminado esta labor, se sentó ... (ver texto completo)
En un momento dado la mirada del cura Andrés volvió a quedarse incrustada en la de Apolonia y creyó ver sus hermosos ojos velados por lágrimas contenidas, con una expresión tierna, melancólica. Ahora interpretó Andrés, a través del misterio de los sentimientos, que estaba recibiendo un silencioso y amargo aviso de socorro, una angustiosa llamada de auxilio. Su torturado pensamiento, chisporroteó de nuevo dando en convertir en una verdad incuestionable que él, todo un cura, estaba siendo cómplice de una infamia, su ordenamiento sacerdotal, su tonsura, sus hábitos no le estaban impidiendo cometer un sacrilegio, aquel matrimonio que bendecía se celebraba contra-natura rompiendo en mil dolorosos pedazos los verdaderos sentimientos de la mujer que se casaba, que no deseaba ni quera ser la esposa del buen hombre que tenia a su lado arrodillado en el reclinatorio, aquella mujer estaba atada por lazos que se empezaron a trenzar desde el infantil cariño de una niña y un niño, y en un silencio sin olvido fue creciendo mansamente hasta convertirse en un mutuo y atronador deseo de darse el uno al otro.
Ella, ante el ahora sacerdote con juramento de celibato, hombre ya cuajado al que toda su vida de niña y mozuela había deseado por compañero, la estaba entregando a otro hombre con que el destino la unía sin mediar deseo ni amor profundo, quizá tan solo un afecto que el tiempo no maduró, una circunstancia, un instante banal, un corto camino sin una historia a la que volver la vista. No cuestionaba ni la hombría ni la honestidad, ni siquiera simpatía por el compañero al que las circunstancias la estaban uniendo, no lo había elegido por devaneo, ni por ansia de varón, si no por el desengaño de que la senda elegida por aquel al que quiso desde chiquilla había escogido una vida y prestado unos juramentos que los separaban para siempre haciendo inalcanzables que aquella inocente ternura diera sus frutos en el tiempo justo de la sazón.
Él, el cura Andrés, se preguntaba en tembloroso silencio, que graves pecados había cometido para que el Dios Supremo le castigara de forma tan cruel. Clamó en un grito mudo demandando al cielo que le consolara por aquella crueldad al ponerle ante si al ser que adoró de niño, al cuerpo que esperaba abrazar de hombre, a la fuente de ternura que había de sustituir al regazo materno, a la compañera que compartiría sus primaveras y tras muchos otoños juntos también los inviernos de la senectud. Pensó en los hijos que ya no podría engendrar, `pensó que el resto de su vida estaba condenado al margo recuerdo del deseo, a ser llamada fatuamente padre, sin haberlo sido, a carecer de sucesor, a no

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proteger cuna alguna, a no llevar de la mano por senda de una nueva vida a ningún ser de su sangre y de su carne.
Ni Apolonia, ni Andrés en sus infantiles y callados sueños, ni en sus juveniles anhelos, ni en sus recuerdos conservados con la pureza del agua de la nieve, pudieron nunca pensar en esta renuncia.
Como esas semillas que son ínfimas de tamaño, y cuando germinan eclosionan en imponentes arboles de profundas y ocultas raíces, con grueso y encumbrado tronco coronado por frondosa copa, y muchas veces incluso pródigos en frutos de sazonado paladar. Como la simiente ínfima … Como la simiente ínfima … retumbó este pensamiento en el cura Andrés, al sentir las repetidas explosiones en sus carnes de algo que llevaba dentro durante tantos años. Pasó mucho tiempo apartado de la savia de la naturaleza, ahogado en un profundo pantano de dogmas y ritos, de afirmaciones de fe en una vida tan sobrenatural como intangible, de ceremonias, de juramentos que transgredían la propia naturaleza que sin embargo había sido creada por el propio Dios de su fe.
¿Por que?. Se preguntaba con desazón Andrés. Yo no elegí el camino en que ahora estoy, alguien me puso en una senda que no era la mía y me empujó a caminar por ella en busca de un horizonte sin luz. ¿Por que he renunciado a vivir mi vida, mi naturaleza?. Si me dijeron que soy hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza. ¿Por que me condenan a ser diferente a los demás hijos del Creador?. ¿Quien movió mis labios cuando confuso y ciego juré promesas sobre lo que desconocía?. ¿Por que me apartaron de mi gente, de mis querencias, de mis humanos deseos?. ¿Por que me han hecho creer que cumpliendo juramentos contrarios a la naturaleza soy ante Dios mejor y le es mas grata mi humanidad?
La ceremonia del casamiento continuó cumpliéndose con todas sus pompas, y quizás la más angustiosa fue aquella en que pregunto primero al novio si quería como esposa a Apolonia, en el relámpago de tiempo necesario para oír el más claro y rotundo si, Andrés esperó el imposible milagro de un arrepentimiento de ultima hora, de un desmayo del requerido. Y seguidamente, con angustia crecida pregunto a Apolonia si quería por esposo al hombre arrodillado junto a ella. Balbuceó febril la pregunta, mientras su mirada cuajada de un sollozo contenido con un dolor inmenso se quedó incrustada en los ojos de Apolonia, un tormentoso torrente de emociones se cruzaron en la vista de ambos. Andrés vio, solo él pudo verlo, un mohín en la cabeza de ella, dos lagrimas rodando hacia el viejo suelo la ermita, un alarido mudo ¡Tan cobarde eres, que tú, precisamente tú, me entregas a otro hombre!
Despidió el cura Andrés como pudo a los congregados, se retiró a la sacristía, dejó en el primer lugar que encontró los sacros objeto de celebrar la misa, se despojó de sus ropajes rituales que fue tirando sin orden sobre la mesa habilitada como escribanía. Se envolvió desordenadamente con la sotana que ni siquiera abotonó, cerró por dentro la puerta de la sacristía y se sentó en una silla apoyando los codos sobre los revestimientos que acaba de abandonar instantes antes, se reclinó llevando sus manos a sus sienes, con la cara tapada por los brazos, un suspiro quejumbroso atronó la pequeña estancia. Las ropas sacras que acaban de ser parte del utillaje de la boda se humedecieron con las saladas gotas de limpia agua que manaron de unos ojos enrojecidos.
Esperó en esa postura, en ese estado de derrota hasta que la ausencia de cualquier otra persona sumiera en silencio a la ermita. Recuperó algo de tranquilidad, sacó del cajón de la mesa un papel en blanco, una plumilla y un tintero, hizo un hueco entre él y el húmedo ropaje y sobre el papel escribió.:

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Madre.:
Perdóname por lo que voy a pedirte, habrá algún día en que pueda explicártelo, hoy es imposible, hay una fuerza superior a mí que me impide asistir a la comida de esponsales, ya sé que la tradición es que el cura que ha casado este presente, pero no puedo, créeme que no puedo, y no es por motivos de salud. Te pido por favor madre que cuando vayas a la comida excuses mi ausencia alegando cualquier cosa, lo que se te ocurra. Que estoy indispuesto, por ejemplo. Posiblemente madre estaré fuera de casa y del pueblo algún tiempo, no se cuanto, por favor no me esperes, no te preocupes se que preguntaran, diles lo que te parezca, que he marchado a unos ejercicios espirituales, por decir algo. Que padre tampoco se preocupe. Quiero a mis padres y a mis hermanos, os quiero a todos, habéis sido muy buenos conmigo y en especial tu madre. No sufra
Andrés
Con el jolgorio habitual en los casamientos de gente joven, los novios, ya marido y mujer a los ojos de Dios, se dirigieron en comitiva seguida por todos sus invitados y rodeados por toda la chiquillería del pueblo, hasta la casa de los padres de ella, donde en sus porches se afanaban la madre, las vecinas y amigas más allegadas en preparar mesas, sillas, manteles, cristalería, cubiertos y cuanto era necesario para el lucimiento del ágape nupcial, de todo aquello, parte provenía de la propia casa, y parte prestado por las buenas amistades y vecindades.
Sobre las mesas no faltó desde el comienzo abundante vino de la mejor tinaja del lagar mas apreciado en la villa, servido en la sencillez de las botellas de cristal en cuarterones que otrora contuvieron anisados tradicionales.
Desde la cocinilla un desfile de bandejas suministraban los platos con el meloso gazpacho manchego, corrían entre las mesas fuentes con generosas lonchas del jamón serrano autóctono, curado con hierbas aromáticas, ... (ver texto completo)
prensado y añejada su carne hasta que el tocino adquiría una aureola rosácea. Tacos de ojeroso quedo manchego mantenido en aceite de oliva hasta que por su oxidación natural adquiere ese grato punto picante. Fuentes de mata-hambre, la tortilla de patata y cebolla, en las que el huevo de corral ocupaba en ellas mas sitio que su acompañamiento tradicional, cubiertas con un sabroso caldo de cocido castellano, para así poder merecer nombre tan contundente. Cazuelas del laborioso ajo-arriero, conseguido ... (ver texto completo)
Apolonia no siente nada, ha abandonado toda resistencia, sabe que es inútil, se deja hacer con mansedumbre, ni las caricias, ni los besos, ni los tocamiento en los mas íntimos y recónditos pliegues de su piel hacen que abandone su insensibilidad, acata mansamente los intentos de su esposo, su razón ha asumido el acto, y su impalpable sentimiento, el más profundo, le lleva de nuevo al recuerdo de Andrés, el sacrificio al que ahora esta sometida se inició el día en que alguien, sin pensar en ellos, egoistamente, de forma caprichosa dividió la senda que había comenzado a recorrer con Andrés.
No lanza exclamación alguna al sentir en sus entrañas la penetración de la virilidad de Manuel, ni el aire escucha gemido alguno ante el punzante dolor de la inmolación de u virginidad. El cuerpo de Manuel la aplasta y ella mira hacia un lado perdiendo la vista en la penumbras de la habitación, sin sentir nada, sin desear nada, el sacrificio se ha consumado. En el Parnaso hay Dioses que ríen y hay Dioses que lloran.
--ooOOoo--
La boda, como todas las bodas del pueblo, fue posteriormente muy comentada, cada uno habló lo que quiso, cada uno la vio de una forma, para unos esplendida, para otros pobretona, hubo quien aseguró que hacían magnifica pareja, otros dudaban que se llevaran bien, en la ermita la ceremonia fue, pesada, normal, pasadilla, magnifica, exuberante, y así …....
Por el pueblo hubo unos mozalbetes que aseguraron que por las eras que daban a la carretera de Montalbo vieron mecido por el viento solano, volar un enorme cuervo de dimensiones gigantescas.,
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Otros gañanes dijeron que por los mismos pagos vieron una cosa negra que se arremolinó y en un encalmado cayó al suelo y resulto ser un gran trapo negro con forma de guardapolvo con treinta y tres botones.
Un aguador contó que no sabia si había sido en suelo o realidad, pero que volviendo del pozo de agua “duz”, cargada su acémila con cuatro cantaros se encontró con don Andrés y que al darles las buenas tardes, se le acercó y le dijo
- Buenas tardes buen hombre ¿Me hace usted un favor?
- Usted dirá Don Andrés
- ¿Cuanto vale en la tienda de Tomás una buena boina nueva?
- Pues la ultima que me merqué, hace sus buenos meses, me salió por un duro.
- El favor que le pido es que me venda usted la boina que lleva ahora y yo le doy por ella dos duros y mañana se compra una nueva. ¿Me hace usted este favor?, y además esto que parece tan raro en el fondo es una obra de caridad que hace usted, ya verá como con el tiempo lo sabrá.
- Pues yo don Andrés no lo hago por los dos duros, que me suena a raro, aunque dicho por usted que es el señor cura no creo que sea nada malo ¿Verdad?
Y terminó el buen aguador asegurando que si fue sueño lo fue muy raro, ya que a casa llego sin boina y su cabeza no tenia quebranto, por lo que no pudo ser que canto o coz se la arrebatara, de los dos duros recibidos no tenia mucha confianza por que se quedaron mezclados con la recaudación de aquel día, aunque si notó crecida la cobranza, pero como de cuentas no andaba muy espabilado y de memoria algo flojo, bien pudo ser tal como lo creía, o pudiera no haber sido.
Y del posadero de Montalbo también llegó noticia curiosa de que tal día como el de la boda de Manuel y Apolonia, vio al cura Andrés, sin ropaje talar, cubierto su cogote y por endem la tonsura, con boina parda de talla menguada, así como hablar con los camioneros que en ruta por la Nacional III hacia Valencia paraban para apaciguar sed o aliviar necesidades contrarias, y creyó que les decía algo así como...
- Señor tengo premura en llegar a Valencia y le pido como un favor muy especial que vea si puede llevarme en su camión, me da igual en la cabina o entre la carga, y como sé que es una molestia no tengo inconveniente alguno, es más lo hago con el mayor agrado, en pagarle una cantidad generosamente razonable.
Y que Don Andrés no debió de tardar mucho en encontrar porteador pues enseguida desapareció de allí, aunque no pudo ver hacia donde ni con quien marchó.
--ooOOoo--
Y fue pasando el tiempo, y en casa de los padres de Andrés se fueron recibiendo regularmente cartas sin remitente, en donde con la firma de “vuestro hijo” breves epístolas les informaban de que se encontraba bien, que no sufrieran y que pronto volverían a reunirse.

Treinta y tres ojales

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Y también en la casa de Apolonia se recibió por correo un elegante sobre color crema de formato ministro, echo con grueso papel-tela, escrito cuidadosamente a máquina la destinataria y domicilio, sin indicar remitente, en su interior un tarjetón similar a los que se utilizan para comunicar bodas, y en el mismo la siguiente nota impresa.: DONDE ROBERTO ALCAZAR Y EL GUERRERO DEL ANTIFAZ, CUALQUIER DIA A LAS SIETE.
La lectura de tan extraño mensaje origina en Apolonia una gran confusión, lee y relee tan corta misiva, mira el tarjetón del derecho y del revés, escudriña en el sobre al que arranca su forro interior y no encuentra explicación, intenta conocer la procedencia, no hay rastro alguno, incluso el matasellos está borroso, su confusión va en aumento y le aguijonea cada vez más la necesidad de desentrañar el misterio que encierra aquella cartulina, poco a poco empieza a elucubrar hipótesis, hay una que le chispea y poco a poco va creciendo cual una ensoñación, queda pensativa y como una orden eléctrica, se pone en marcha, se asea y viste para salir de casa, y lo hace dirigiéndose a la de sus padres.
- Madre, ¿Sabes donde están los viejos libros y revistas infantiles que tenia de pequeña?.
- Siguen en una caja en tu antiguo cuarto de soltera. ¿A ver cuando te los llevas o los tiras?
- Los necesito ver ahora, madre.
Rebusca y encuentra la caja y dentro un ingente montón de catones, enciclopedias escolares, catecismos, papeles de colores y de contenidos diversos, hasta que llega aquello que con tanta avidez había ido a buscar. Las historietas ilustradas, los tebeos, aquellos entretenimientos que de niña compartía con Andrés, y que tantas veces les hizo acercarse juntos al cobrador de La Rápida para que se los trajeran de Cuenca, va pasando uno a uno todos los que encuentra hasta que se detiene en aquel que se titulo “Roberto Alcázar y Pedrín”, con avidez busca entre las pocas hojas de la publicación´ hasta que encuentra aquella que contiene el pie de editorial, y la lee ávidamente “Editorial Valenciana Calle Calixto III nº 36 Valencia”, aparta el cuadernillo y sigue rebuscando hasta que en sus manos llega otro con el titulo “El Guerrero del Antifaz”, busca lo mismo que en el anterior y encuentra que coinciden los datos. No sabe si es una realidad o un sueño, durante unos minutos compara constantemente las reseñas de la editorial de ambas publicaciones. Arranca las hojas que contienen esta información, las pliega cuidadosamente y se las guarda en el sujetador. Recoge cuanto había sacado de la caja y lo vuelve a colocar en ella, dejando el continente en el mismo sitio que estaba, una vez hubo terminado se despide de su madre apresuradamente y vuelve con paso presto a su casa.
Con los latidos de su corazón desbocados Apolonia se siente junto a la mesa de la cocinilla, saca los papeles y vuelve a releerlos otra vez, entre lectura y lectura su pensamiento vuela, compone mil y una situaciones, pasa silenciosamente de la alegría más desbocada al mas negro pesimismo.
Pasados unos pocos días, una noche mientras cenan, Manolo le dice: ... (ver texto completo)
- Mañana tengo que madrugar, a las cinco he quedado con El Murciano para ir con su camión a Tarancón a recoger seis cilindros de molturación que han enviado en tren desde Bilbao

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- ¿Te preparo algo?
-No, comeremos cualquier cosa por ahí, si todo sale bien estaremos aquí por la tarde.
A la mañana siguiente el despertador atronó a las cuatro y media, el se levanto de inmediato diciéndole a su mujer.
-No te levantes, sigue en la cama es aún noche cerrada, desayunaré lo que encuentre en ... (ver texto completo)
si a la que te refieres es a la de tu abuelo faustino, no la compró niguno de jeromo, pero si que se hizo una casa y vive un "cazador".
pensaba que la web la habias empezado tu, Pedro. al menos la estas aprovechando un montón. ¡que cantidad de fotos antiguas! les he dado un repaso a todos los años y claro, hay mucha gente que conocia y no me acordaba.

me voy que tambien tengo merienda-cena en una huerta, entre cornella y el cinturon litoral, jajajajaja.. se apunta alguien?
algún día nos apuntaremos, dulcinea, Eduardo, salva, yo y ya sabes tu quien más J. conque vete preparando, pues según me habían dicho fue uno de jeromo el que había comprado la casa de mi abuelos, con lo bonita que era su horno para cocer el pan debajo del zaguán y la destruyeron para hacer el almacén y piso, espero que la parte del horno la mantuvieran.
no uno de jeromo fue el que compro la casa de mis abuelos creo, vamos haber la calle que cuando bajas de la del duende a mano izquierda, creo que es la calle artistas verdad, pues vete por hay a lo mejor caes jajajajaja.. como disfruto con esto jejejeje que malo sooooooooooooooooooooy.

por cierto que callada estas Dulcinea, donde estaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
si a la que te refieres es a la de tu abuelo faustino, no la compró niguno de jeromo, pero si que se hizo una casa y vive un "cazador".
pensaba que la web la habias empezado tu, Pedro. al menos la estas aprovechando un montón. ¡que cantidad de fotos antiguas! les he dado un repaso a todos los años y claro, hay mucha gente que conocia y no me acordaba.

me voy que tambien tengo merienda-cena en una huerta, entre cornella y el cinturon litoral, jajajajaja.. se apunta alguien?
Hola Europa:

Yo descubrí el foro en febrero del 2006. (debía de llevar pocos meses). Había una sola foto que aun está y que se llamaba "Villarejo nevado" (cuando la encuentre lo diré). Y un párrafo de alguien que decía lo siguiente, más o menos:

"Villarejo, pueblo agradable tanto como su clima y bonomía de sus gentes".

Yo estuve abriendo y consultando la web dos o tres meses, sin poner nada. Me fastidiaba un tanto ver que en otros pueblos había cierta actividad y en el nuestro no entraban ... (ver texto completo)
Y me voi a la ducha que esta noche hay cena de amigos.
pues espabila que eres el único que falta, aunque no creo que me conozcas.
una curisidad: ¿cuanto tiempo llevais con el foro y quien lo creó?
gracias.
saludos
Hola Europa:

Yo descubrí el foro en febrero del 2006. (debía de llevar pocos meses). Había una sola foto que aun está y que se llamaba "Villarejo nevado" (cuando la encuentre lo diré). Y un párrafo de alguien que decía lo siguiente, más o menos:

"Villarejo, pueblo agradable tanto como su clima y bonomía de sus gentes".

Yo estuve abriendo y consultando la web dos o tres meses, sin poner nada. Me fastidiaba un tanto ver que en otros pueblos había cierta actividad y en el nuestro no entraban ... (ver texto completo)
Pues eso es lo que tenías que haber dicho desde el principio: Paquillo el de las gaseosas. Que también puso el salón de baile; que después fué discoteca; que ahora es banco. No eres buen espia xq das las claves a medias. Jaa, jaaaa. Y que al lado vivía el mejor cazador de la provincia de Cuenca: JEROMO. A ver si a este señor lo conocía tu padre Europa 151.
no uno de jeromo fue el que compro la casa de mis abuelos creo, vamos haber la calle que cuando bajas de la del duende a mano izquierda, creo que es la calle artistas verdad, pues vete por hay a lo mejor caes jajajajaja.. como disfruto con esto jejejeje que malo sooooooooooooooooooooy.

por cierto que callada estas Dulcinea, donde estaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
Pues eso es lo que tenías que haber dicho desde el principio: Paquillo el de las gaseosas. Que también puso el salón de baile; que después fué discoteca; que ahora es banco. No eres buen espia xq das las claves a medias. Jaa, jaaaa. Y que al lado vivía el mejor cazador de la provincia de Cuenca: JEROMO. A ver si a este señor lo conocía tu padre Europa 151.
no de cazador, el único jeromo que conocemos es el que últimamente hacia de aguador, antes de que se fuese a parla y le tocara la loteria. ¿es ese?
leches Salva, donde ivas a comprar las gaseosas que se hacían en el pueblo, delante del cuartel viejo o no.. hay hay hay
Pues eso es lo que tenías que haber dicho desde el principio: Paquillo el de las gaseosas. Que también puso el salón de baile; que después fué discoteca; que ahora es banco. No eres buen espia xq das las claves a medias. Jaa, jaaaa. Y que al lado vivía el mejor cazador de la provincia de Cuenca: JEROMO. A ver si a este señor lo conocía tu padre Europa 151.