De acuerdo, señor, le pido perdón.
Sólo le diré que se informe usted también mejor, pues no es la primera vez ni la segunda ni la tercera que he oído quejas de este tipo, y por parte de gentes por las que estoy dispuesto a poner la mano en el fuego.
Pero no voy a entrar en polémica. Aunque nunca me hayan gustado los chanchullos de la
mili (que usted mismo confiesa), aunque sean bienintencionados, le pido perdón a usted y al caballero en cuestión si mi opinión (que no mi denuncia) les ha resultado
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