Postrado en cama, aquel enfermo contemplaba cada noche la imagen de la luna, cuyos rayos penetraban por la claraboya de su habitación y se reflejaban en el fondo de un cubo lleno de agua.
Una mañana, la señora encargada de la limpieza de aquella sección del hospital regó las plantas de la terraza con el agua del cubo, por lo que esa noche el enfermo, desilusionado, se dijo: la luna ha cambiado de cielo.
Con el tiempo, este hombre se dio perfecta cuenta de la realidad de las cosas, y desde entonces ... (ver texto completo)
Una mañana, la señora encargada de la limpieza de aquella sección del hospital regó las plantas de la terraza con el agua del cubo, por lo que esa noche el enfermo, desilusionado, se dijo: la luna ha cambiado de cielo.
Con el tiempo, este hombre se dio perfecta cuenta de la realidad de las cosas, y desde entonces ... (ver texto completo)