Preso se encontraba en la habitación de las
sombras. Gruesos listones cubrían el cuadrado de la
ventana; querían ahogar entre sus
cruces los rayos de luz diurna. Pasos de
juventud resonaban en las desnudas paredes.
Afuera un temblor de vida traía un soplo de esperanza a su desdichado corazón. Una risa galopando a lomos del viento solano. Una dulzura de
atardecer meciendo en su cuna a las estrellas del
verano.
Y él aplicó su mano sobre los listones. Hizo denodados esfuerzos, se cansó y todo permanecía
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