Ahora que los niños han comenzado la
escuela, me acude al corazón el recuerdo de Félix, el mejor maestro que jamás he tenido en la enseñanza oficial.
Yo aún no cumplía los ocho años cuando le vi cruzar la
puerta de mi aula, con una sonrisa a
flor de labios. Félix sin más, sin don din dan. Debajo del brazo portaba "Corazón", el maravilloso libro de Edmundo de Amicis.
Lo primero que nos enseñó fue a decir fue "Supercalifrasquilisticoespelialioso", como en la película "Mary Popins". Y nos dijo
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