Es una tarde de enero que parece de mediados de marzo. El corazón rechaza pensar en enfermedades o en las amarguras que jalonan la vida.
Condúceme, pensamiento, a una tarde de septiembre, sentado junto a la orilla del estanque de la pradera del Cortijillo.
Dejé mi bicicleta escondida entre los matorrales, atravesé el pórtico de aquellos majestuosos árboles y me allegué junto al estanque de agua verdinosa. Las cochinillas atravesaban esa sopa de algas merced a la tensión superficial del agua. ... (ver texto completo)
Condúceme, pensamiento, a una tarde de septiembre, sentado junto a la orilla del estanque de la pradera del Cortijillo.
Dejé mi bicicleta escondida entre los matorrales, atravesé el pórtico de aquellos majestuosos árboles y me allegué junto al estanque de agua verdinosa. Las cochinillas atravesaban esa sopa de algas merced a la tensión superficial del agua. ... (ver texto completo)