Mural del Sacro Convento
Nochebuena. Hay una luz que no atraviesa las tinieblas, pero que ilumina todo el mundo. No es momento de hablar del sentido religioso y familiar de este día, sino del sentido netamente aldeano. Nochebuena. En la mañana de este día una bruma azul se extiende por las ateridas tierras aldeanas; una bruma azul que no aparece en las demás fechas del año. En el aire aún se adivina el aroma a cebolla y humo de leña de las ya terminadas matanzas. Ahora todo es fragancia de los asados de este día, difundidos desde las cocinas y tahonas: cordero, pollastre, redondo de ternera, solomillo, patatas y pimientos asados, tortas de chicharra... Los niños arrojan los primeros petardos de su vida y llaman a los timbres para ver si pescan algo de aguinaldo. Los adolescentes se avituallan de carne y bebida para sus “comistrás”; el alcohol y el tabaco los llevan bien escondidos en algún rincón de sus bolsas, blancas estas últimas como las estrellas de Navidad. La promesa de empezar a conocer lo mejor que esta vida puede deparar. Los niños pequeños estrenan abriguitos confeccionados en los telares del arco iris. La ya rayada cinta magnetofónica de los villancicos atrona por los altavoces del ayuntamiento, sirviendo de omnipresente sintonía a los mediodías y a los atardeceres navideños; ojalá nunca se termine de rayar. Belenes iluminados en las casas, en la iglesia y en la plaza de España. Nochebuena. ¡Qué bien huele el pan recién cocido! Colas interminables en los comercios y en las carnicerías, aunque ya muchos se acercan a hacer sus compras navideñas a los hipermercados de la capital. Anochece. De los cuatro adoquines que quedan en el pueblo surge un barniz húmedo, del cual nacerá la mariposa de la niebla. Las campanas de la iglesia acompañan la festividad, y hay luz en todas las ventanas del pueblo... En todas menos en la del jardinero de las nubes.
Nochebuena. Que todos los aldeanos hagan de cada día de su vida una Nochebuena eterna de amor y felicidad... ¡Oh Aldea! Estando tan lejos me parece oír el amado tañido de tus campanas.
El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
Jardinero: tu hogar son las nubes. Estas muy solo. Aunque nadie te quiera yo mirare a las nubes para encontrarte. No tienes amigos pero incluso asi eres bueno, cuando otros en tu mismo lugar no lo serian. Me das mucha lastima porque estas muy solo y no sabes de lo que eres capaz. Dinos quien eres y ven a tu pueblo a hablar con nosotros y a tomarte una cerveza. Todabia puedes vivir una segunda juventud. Cuando hablas cosas tristes no es por odio sino por que tu alma esta llorando. Es navidad y debes ... (ver texto completo)
Sí, sí, sí el Ayuntamiento hace "muchísimo" por el pueblo, como embolsarse cerca de 40.000.000 de ptas por 1.600 m2 vendidos a una empresa privada para que ésta haga una promoción de 13 o 14 viviendas por el parque. ¡Menudos precios para viviendas sociales. ¿No hubiera sido más lógico vender el terreno a un precio mínimo para que el precio final de las viviendas hubiera sido cuatro o cinco millones de pesetas menos? NO TODOS SON IGUALES...
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Es curioso, amigo Berganza. En una de las novelas ejemplares de Cervantes (EL COLOQUIO DE LOS PERROS)hay dos personajes: Cipión y Berganza. Y cuando el amigo Berganza va a emitir una crítica hacia alguien determinado, su interlocutor Cipión le detiene diciéndole: "Muérdete la lengua, Berganza".
En el caso de usted, yo le diría: "Desate la lengua, Berganza". La política de Aldea necesita un buen tirón de orejas. En mis primeros comentarios arrojé muchas opiniones al respecto, pero cierta mano negra ... (ver texto completo)
El gran pueblo de Aldea, no el pueblo, sino sus gobernantes del PP, tine cosas tan generosas y magníficas como el escudo del aguilucho franquista anticonstitucional presidiendo el frontispicio del Ayuntamiento -todo un símbolo-, por si fuera poco mantiene el pirulí de los "Caídos por Dios y por España", se ve que los republicanos -los demócratas elegidos por el pueblo- no cayeron por su país... Y hasta hace relativamente poco teníamos al Generalísmo con su planza en el centro del pueblo... Por cierto, ... (ver texto completo)
Me muero de risa con las promesas de los que mandan en Aldea. Llevan 20 años gobernando y han conseguido lo que nadie podía imaginar: se han cargado literalmente el pueblo. Cada día menos negocios, cada día menos habitantes, cada día menos oportunidades y, eso sí, cada día más protagonismo a fantoches como el concejal de festejos, de fama en el mundo mundial por su nefasta gestión. Dicen que ahor ya no se va a presentar en festejos, estará pensando en donde se puede sacar mas tajada. Menos mal que, ... (ver texto completo)
Estimada y gentil aldeana (pienso que es usted la que me ha respondido):
Celebro enormemente que haya conocido una buena vida. Por desgracia, yo puedo darle muchas lecciones acerca del desprecio. No sé lo joven que es usted, pero le aseguro que hace treinta años en este pueblo el desprecio era una planta que crecía fecunda por sus calles. Y era un sentimiento ciertamente contagioso. Le aseguro que nada hay más desolador que el que te desprecien sin motivo aparente. En mi caso, simplemente porque ... (ver texto completo)
Al jardinero:
Mis recuerdos de infancia son, al contrario de los suyos, maravillosos, me he sentido siempre muy a gusto con mi gente, todos muy humildes pero encantadores, preocupados por lo que sentía, era un poco"loro" y les encantaban mis ocurrencias.Tenía y tengo, muchos amigos que notan si me pasa algo, bueno o malo y aunque con los años uno se hace más reservado , es bueno tener a alguien a quien contar tus inquietudes.Hay que borrar los sentimientos que nos producen dolor y perdonar a los ... (ver texto completo)
Ha llegado el momento de desvelar un episodio de mi vida que ayudó a que acabara convirtiéndome en lo que ahora soy. Sucedió por aquellos años lejanos en los que apenas si se se hablaba del cambio climático y el asunto del SIDA no pasaba de ser un vago rumor. Entonces yo no era capaz de pronunciar palabra cuando me hallaba frente a alguien desconocido; incluso en ocasiones únicamente era capaz de balar como un cordero y el hablar con otras personas era para mí sinónimo de hacer el ridículo (ahora ya he perdido todo sentido del ridículo).
Tuvo lugar una reunión familiar en una finca cercana al Convento. Bueno, era sólo familia postiza y a día de hoy totalmente desechable. Todos hablaban, pues eran gente de mucha categoría en el pueblo. A mí la cortedad se me comía, y corrí a refugiarme a los campos, harto de ser como una sombra transparente para quienes me rodeaban. No tenía más que trece años. Pasé casi todo el tiempo tumbado entre las breñas, repasando la forma de las nubes, repudiándome a mí mismo por no poder ser como los demás. Allí nació el jardinero de las nubes, y fue el momento en que me desposé con la soledad. Nadie fue a buscarme a mi santuario de la soledad. Cuando regresé al cabo de mucho rato, por las miradas que coseché me dio la sensación de que todos dudaban de mi juicio, especialmente mi familia cercana. Así era y así sigo siendo. Los incendios de años posteriores asolaron aquella finca, y ya no queda ni el recuerdo de aquel día de tristeza y soledad. Pero así fue el modo en que aquel muchacho se refugió en Dios y acabó siendo una persona decente... Aunque en aquel momento nadie te ofreciera un asomo de simpatía, yo, ya viejo, te considero mi héroe y te digo que no hubiese deseado vivir otra vida a costa de anular tu personalidad.
Perdonen los que se sientan molestos por mi historia de tristeza. En ocasiones no nos queda más que sentir nostalgia de nosotros mismos.
El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
Yo soy hija de aldeanos, y alli he pasado momentos inolvidables y maravillosos. Las fiestas son las mejores. Besos.
Vero.
Un saludo a todos los aldeanos.
No merezco tales elogios, querido amigo. Sólo soy una persona con muchos defectos y limitaciones, aunque puede ser que no se me dé mal la escritura.
¿Sabe usted? Una vez me rompí los pantalones bajando por la piedra rastraculos. Eran días de infancia, tan solitarios como son mis días actuales. También me gustaban los parajes del cortijillo, y la soledad conventual de Huertavieja. He bebido el agua cristalina del pozo del borrocal, y a lo lejos se oía el canto de la perdiz. En la tabernera sólo he ... (ver texto completo)
Bueno vamos a ver.¿aquí se habla de Aldea del Rey o que si jardinero va y jardinero viene? ¡Vaya plomo de tio! se creerá que es suyo el foro.
Alucino en colores. Nunca se ha dado en Aldea del Rey una inteligencia como la del Jardinero de las nubes. Así nos luce el pelo, dejando que se vayan personas así y que nos manejen cuatro mediocres. ¡Que pena de pueblo!
Amiga aldeana.
Rabindranath Tagore, premio Nóbel de literatura, decía en su obra "Los pájaros perdidos":

"El mundo no hace agua, porque la muerte no es una grieta" (Proverbio 222)
"De la fuente de la muerte fluye el agua quieta de la vida" (Proverbio 225)

Indudablemente, usted es joven. Cuando se está al comienzo del camino, cuesta imaginarse el final del mismo. Pero, no se apure, como dijo Chanquete, los que van y los que están de vuelta acaban encontrándose en un punto del camino.
El jardinero ... (ver texto completo)