Y en este artículo es muy digna de considerar la maravillosa blandura con que ha tratado
Cristo a los hombres; que, con ser nuestro padre, y con hacerse nuestra cabeza, y con regirnos como pastor, y curar nuestra salud como
médico, y allegarse a nosotros, y ayuntarnos a sí con otros mil títulos de estrecha
amistad, no contento con todos, añadió a todos ellos este nudo y este lazo también, y quiso decirse y ser nuestro Esposo: que para lazo es el más apretado lazo; y para deleite, el más apacible
... (ver texto completo)