Los desastres, nadie los puede evitar o si se pueden evitar, nadie intenta que ocurran para matar a la gente (a no ser que sean terroristas). La diferencia está en los medios que se ponen al alcance del ciudadano para que el mal sea menor. El caso del Prestige, por ejemplo, es uno de ellos. ¿Hay alguien que quería que se hundiese y embadurnasse nuestras costas? (Os advierto que no soy del PP) Nadie. Seguro. Pero el problema está en que los medios que deberíamos tener para evitar esto brillaban por su ausencia, porque dedicamos más dinero a llevar tropas a Irak que a tener unas flotas que impidan la navegación por nuestras cercanías de estos petroleros peligrosos. Lo mismo ocurre con lo del Carmel. Ahora lo que se tendría que tener es los medios(dinero, casas, técnicos, etc) para que los afectados resulten prácticamente indemnes o casi sin perjuicio, aunque los sentimientos de morriña nadie los puede pagar. ... (ver texto completo)