Matonismo, crispación, violencia e insultos. Esto fue lo que ángel Acebes y José Piqué recogieron este martes en su visita a Martorell. Sólo querían hablar, expresar libremente sus ideas ante el público que, voluntariamente, había ido a escucharlas. Pero un nutrido grupo de vándalos les estaban esperando fuera para impedírselo o, como mínimo, para amargarles la noche. Como en otra época, como si los dos líderes del Partido Popular se hubiesen deslizado por el túnel del tiempo. Así está Cataluña después ... (ver texto completo)