Si seguimos contando el reparto de agua del resto de los ajarbes, creo que los seis restantes de la semana, lo tenían resuelto de otra manera pues lo habían arreglado de una vez por todas. O sea juntando todas las tierras de todos los propietarios y repartiéndose los minutos que tocaban, ya para siempre. Si alguno no iba a regar pues el que la tenía en ese momento regaba mas y el siguiente se moría de envidia porque no le tocaba a el. Bueno, alguna vez le fallaría también el de abajo, aunque era ... (ver texto completo)