Tuve hace tiempo, en un pueblo en el que viví, una casa en donde dos puertas más arriba pusieron un bar. En invierno te molestaban un poco pero se podía aguantar. Cuando llegaba el buen tiempo, no podías dormir estando en tu casa y no servía de nada avisar a los dueños de que no gritaran sus clientes pues aun lo hacían más fuerte y eso que te conocían y sabían que tenías que madrugar. Por eso al leer en tu nota que gritáis y reís hasta altas horas de la noche, solo me sale del alma un deseo: que os pongan a vosotros ese bar en la puerta de vuestra casa pues creo que en ese pueblo de Deza también vivirá álguien a quién molestaréis y mucho, de seguro. Vosotros tranquilos, que como no tenéis que madrugar...