Pefeval dejó el relato de “El Lunes de Bailas” en el momento preciso –ya habrá ocurrido hace poco más de dos horas cuando tecleo estas líneas- en que la gente es rociada de agua desde los balcones en su bajada a la pradera de San Polo, allá cerca de donde San Saturio vela desde su ermita para que todo salga bien, que aunque no tenga capotillo como San Fermín, también echa una mano si se tercia. Dando un paso atrás hasta el momento de la rociada con agua –nada que ver con aquel “agua va” de las ciudades ... (ver texto completo)
Los Sanjuanes están a punto de terminar. Echas la vista atrás y compruebas que se ha ido el tiempo volando. Qué cercano y a la vez qué lejano ese “Miércoles El Pregón”. A aquella chica con la que cruzabas miradas, o puede que echases algún baile, no has conseguido arrancarle: “Quiero escuchar de tus labios, de nuevo cariño mío, la promesa que me has hecho, a la orillita del río…” Han terminado los fuegos y La Banda de Música junto a los Jurados salen desde la Dehesa camino a la plaza Mayor. Adiós ... (ver texto completo)