Yo vaticino que la espera del
reloj estará rota ya para siempre. Y es más: Se romperá en pedazos lo que queda y ya nadie moverá un dedo. Lo mismo le pasará a la
campana de
San Juan, justamente encima, en donde vemos un revoltijo de hierros que es la suma de dicha campana y del campanillo, vistos a través de dos nichos: el del lado este y el del oeste. Por dentro, la subida de la
torre aun está peor pues los últimos peldaños, por los cuales se entra al reloj, están desapareciendo y no se va a poder
... (ver texto completo)