También en mi pueblo les llaman chuzos de punta y pirulís. De chicos los chupábamos y nos sabían a gloria pues no había otra cosa más barata a donde agarrarse. Eran nuestras chuches. Claro que si abusabas te cogía un dolor de garganta que estabas apañado por unos cuantos días.
Un abrazo.
Un abrazo.
¡Carámbanos...! Este es su nombre verdadero. Se llaman de varias maneras y también se dice cuando se prevé una gran helada, que van a caer esa noche chuzos de punta. Los chuzos eran, con el farol y las llaves, los elementos de trabajo de los serenos. Aquella institución que se ha debido de extinguir puesto que yo vivo en una ciudad y hace muchísimos años que no los hay. No se si todavía subsistirán en alguna parte. Se decía que era oficio de gentes de Galicia que venían sobre todo a Madrid. Si se ... (ver texto completo)