El proyecto de la EXPO 2008 supone también la transferencia de una cantidad muy importante de dinero público a las constructoras que realicen las obras, cantidades que, destinadas a otros fines, permitirían la solución de la mayoría de los múltiples problemas y carencias que sufren los
barrios de la ciudad. Esa inversión desproporcionada e inútil en una
feria de tres meses en la ciudad, implica un notable desprecio por las necesidades de los barrios populares de
Zaragoza y del resto de
Aragón. Lo
... (ver texto completo)