Otro año más, se ha llevado a efecto un sacrificio cruento e inútil en lo que llamáis plaza de toros. Eso no es una plaza, eso es un corral matadero en donde toda clase de personas y edades gozáis del sufrimiento de unos animales que tuvieron "madre" como todos los asistentes y que vinieron al mundo, para perpetuarse. La desgracia que tuvieron ellos, es que nacieron con una piel cubierta de un pelo precioso y que con el tiempo, les salieron en la cebeza unas protuberancias, que se llaman cuernos ... (ver texto completo)