Y algo de historia de nuestro pueblo Deza.
En los años en que yo era un adolescente, el señor Cura de turno, uno de los cuales recuerdo con toda precisión que se llamaba Don Plácido, nos echaba el "aguinaldo" a los chicos a la salida de la Misa Mayor. Su aguinaldo consistía en unos puñados de perras gordas y perras chicas de cobre, que eran las que se estilaban entonces. Las lanzaba al aire entre los grupos vociferantes de chiquillos que gritábamos a todo pulmón ¡Aquí, aquí...! También se le ocurría ... (ver texto completo)
En los años en que yo era un adolescente, el señor Cura de turno, uno de los cuales recuerdo con toda precisión que se llamaba Don Plácido, nos echaba el "aguinaldo" a los chicos a la salida de la Misa Mayor. Su aguinaldo consistía en unos puñados de perras gordas y perras chicas de cobre, que eran las que se estilaban entonces. Las lanzaba al aire entre los grupos vociferantes de chiquillos que gritábamos a todo pulmón ¡Aquí, aquí...! También se le ocurría ... (ver texto completo)