Si durante las conversaciones repitiera mil veces lo mismo y supiérais ya la conclusión, no me interrumpais y escuchadme igualmente. Recordad que cuando érais pequeños, para que os durmiérais yo siempre os repetía las mismas historias hasta que cerrábais los ojitos.
Un abrazo.
Un abrazo.
Cuando estemos junto y sin quererlo, me ensucie, no os avergoncéis y compréndedme: Yo no tengo laculpa de perder el control de mis facultades. Recuerdad todas las veces que yo os he limpiado, aseado y perfumado...
Un abrazo.
Un abrazo.